El trabajo en la superficie de Marte, a punto de comenzar

Miércoles, 28 de mayo

Actualizacion: La sonda Mars Reconnaissance Orbiter ha recibido información enviada desde el lander Phoenix, confirmandose que el sistema de radio del orbitador se encuentra de nuevo en funcionamiento. Por otra parte, las nuevas instrucciones para desplegar el brazo robotico ya han sido transmitidas empleando otra sonda orbital, la Mars Odyssey.

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Imagen: el aspecto del terreno en las proximidades de Phoenix. Como se puede apreciar, la ausencia de grandes rocas facilitará el análisis de muestras de los suelos.

 La metodología empleada para comunicar con la Phoenix utiliza los dos orbitadores de la NASA, Mars Odyssey y Mars Reconnaissance Orbiter, para transmitir la información desde y hacia la Tierra. Los responsables del segundo orbitador han informado que éste se encuentra en perfectas condiciones, habiéndose producido el problema con un componente concreto que ya se ha puesto en marcha nuevamente. En caso de que surjan problemas similares de nuevo, existe siempre la alternativa de proceder a emplear a la Mars Odyssey pocas horas después. «En todo caso, la Mars Odyssey siempre puede trabajar el doble si es necesario.» -señalaba Fuk Li, director del Directorio de Exploración Marciana en el JPL.

 Este problema en las comunicaciones llegó a impedir el envío a Phoenix las instrucciones para su segunda jornada de trabajo. Aun así, aunque no se habian recibido instrucciones desde la Tierra, Phoenix tenia almacenadas en su memoria varias operaciones previstas -mediciones térmicas del entorno y realización de más imágenes estereoscópicas- que se llevaron a la práctica sin problema alguno. Se ha comprobado también que el estado del brazo robótico es óptimo y se prevé iniciar las operaciones con éste en cinco o seis días (sol 8-9) si es posible. En menos de una semana se analizarían las primeras muestras con los instrumentos situados a bordo de la sonda espacial. Dado que esta es una misión estática no es necesario llevar a cabo tantas labores de preparación como se hizo en 2004 con los Mars Exploration Rovers. Phoenix se encuentra en una posición permanente en la superficie, bien asentada y la mayor parte de su instrumental se halla ya operativo y en perfectas condiciones.

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Imagen: el brazo robótico de Phoenix, aún plegado. El brazo se hallaba envuelto en una "biobarrera", una película delgada situada a la izquierda del mismo en las imágenes, cuya finalidad era proporcionar protección contra la contaminación biológica antes del lanzamiento de la sonda espacial. Entre las jornadas de trabajo del 25 y 26 de mayo, la biobarrera ha sido abierta, lo cual permitirá extender el brazo para efectuar la recogida de muestras.

 La NASA ha recibido algunas imágenes más desde la superficie marciana y éstas muestran que el punto de aterrizaje parece ser perfecto para efectuar la muestreos. Se observan algunas rocas, pero son pocas y de tamaño bastante pequeño, algo muy favorable dado que la pala que emplea la sonda para la recogida de muestras no está preparada para trabajar en terrenos especialmente rocosos. Los responsables de la misión han señalado que además será posible estudiar tanto el centro de algunos de los polígonos del suelo como los bordes.

 «Estas fracturas poligonales no pueden ser antiguas, pues si lo fuesen estarían llenas de arena o hielo. Hemos visto que algunas de las rocas del terreno no están alineadas con los polígonos, de lo cual podríamos deducir que son los remanentes de una superficie aún más antigua. Además, las fracturas del suelo nos hacen pensar que el hielo modifica y afecta a la superficie, pero si las miramos en detalle vemos lo que parecen ser depresiones frescas, algo similar a las superficies activas que conocemos en las regiones árticas de nuestro planeta, de lo cual podemos deducir que estamos ante un terreno marciano activo. En otras palabras: el hielo aún está ahí y se expande y contrae durante las estaciones.» -explica Peter Smith, investigador principal de la misión.

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Imagen: regiones fotografiadas hasta el momento con la sonda Phoenix.

 Phoenix puede analizar hasta un máximo de 22 muestras del terreno. Los planes de los responsables de la misión es que estos análisis se lleven a cabo desde zonas más superficiales hasta otras más profundas. Para ello empleará su sistema de análisis TEGA (Thermal and Evolved-Gas Analyzer), así como microscopios, conductímetros y sistemas de análisis electroquímicos, instrumentos en su conjunto que no están preparados para averiguar si existió vida en Marte o no, sino para caracterizar químicamente el materia del suelo. Los análisis químicos llevarán entre 10 y 15 días si no se producen problemas. La cuestión principal es cuándo se alcanzará la capa de hielo bajo la superficie. Esto dependerá de a qué profundidad se encuentre ésta: las estimaciones realizadas antes del aterrizaje indican que el hielo debería encontrarse a una profundidad entre 2 y 5 cm, pero si éste se hallase más abajo, los primeros análisis de muestras de hielo podrían demorarse hasta principios de julio de 2008.

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Imagen: panorama marciano con colinas en la distancia.

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Imagen: los terrenos cercanos a Phoenix. En primer plano se pueden ver algunos de los componentes de la sonda y el CD conmemorativo de la Planetary Society americana con miles de firmas de entusiastas de la exploración espacial y documentos sobre el conocimiento del Planeta Rojo, tanto desde el punto de vista literario como científico.

 Los primeros datos meteorológicos desde la estación de trabajo también están llegando a nuestro planeta. Phoenix soporta temperaturas máximas de -30ºC y mínimas de -80ºC. La presión atmosférica es de 8 milibares y los vientos no exceden los 20 km/h. Un dato interesante es que las temperaturas no son aún lo suficientemente bajas como para permitir que el dióxido de carbono pueda congelarse en la región en donde se sitúa Phoenix. De todos modos, según avance el tiempo y se vaya aproximando el invierno en el hemisferio norte marciano, el paisaje comenzará a cambiar y progresivamente se irán formando heladas de dióxido de carbono, inicialmente efímeras, pero cada vez más abundantes con el paso de las semanas. De hecho, la supervivencia de Phoenix no sólo estará determinada por la cada vez menor abundancia de luz solar cuando se aproxime el invierno, sino también por la presencia de este hielo, que irá cubriendo la sonda espacial hasta posiblemente taparla por completo, si bien es posible que eso ocurra cuando la sonda ya esté inoperativa. Actualmente el Sol ilumina la región durante prácticamente todo el día, pero aunque haya abundancia de energía solar, el panorama irá cambiando. Los científicos esperan haber concluido la fase de excavación y análisis de muestras a principios de septiembre de 2008, concretamente hacia sol 90.

 Aunque la misión principal de Phoenix durará estos tres meses, se espera que la sonda pueda sobrevivir más tiempo y ofrecer datos meteorológicos e imágenes como estación polar. El equinoccio septentrional de otoño en Marte se producirá el 26 de diciembre de 2008 y a partir de ahí la duración de las noches será cada vez más larga. Aunque los responsables de la misión esperan poder conservar la energía de la sonda el máximo tiempo posible, ésta difícilmente será capaz de aguantar más allá de 120 o 150 sols, es decir, hasta noviembre o diciembre de 2008. «Trabajaremos hasta que Marte se congele.» -ha señalado Smith. Se trata más que nunca de una misión a contrarreloj.


 

Nuevas vistas desde la Mars Reconnaisance Orbiter

 Por otra parte, el JPL ha mostrado de nuevo las imágenes obtenidas durante el descenso de Phoenix usando la sonda Mars Reconnaissance Orbiter, pero en un contexto más amplio. Las tomas no han podido ser más espectaculares. La imagen muestra el momento en el que Phoenix descendía empleando su paracaídas a través de la atmósfera marciana, frente a un gran cráter de impacto situado al fondo, al que se le ha denominado informalmente Heimdall.

 «Phoenix parece descender hacia el interior del cráter de 10 km de diámetro, pero en realidad la sonda se halla a 20 km más próxima que el cráter.» -explica el investigador principal de la cámara HiRISE, Alfred McEwen, de la Universidad de Arizona.

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Imagen: fotografía obtenida mediante HiRISE (Mars Reconnaissance Orbiter) en la que se aprecia a la sonda Phoenix descendiendo en paracaídas hacia la superficie. Aunque parece que la Phoenix desciende hacia el interior del cráter, ésta realmente se encuentra 20 km más próxima en dirección hacia el espectador. [Ampliar imagen]
 
  Además de estas imágenes, la MRO ha podido fotografiar en color a la propia sonda Phoenix sobre el terreno y también ha localizado la posición del escudo térmico y del paracaídas unido a la cubierta superior. El paracaídas se encuentra a 300 metros de distancia del lander y llega a ser visible en las primeras imágenes que ha obtenido la propia Phoenix desde el terreno.

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21 Imagen: la sonda Phoenix, el escudo térmico y el paracaídas y la cubierta superior sobre la superficie marciana. El oscurecimiento en torno a todos ellos se debe probablemente a que cuando Phoenix aterrizó -y cuando el resto de objetos cayeron a la superficie- levantaron partículas de polvo del terreno.

 Imagen: una vista del paracaídas y del escudo térmico en la distancia.
 
 
 
 
 
 
Más información e imágenes:
http://www.jpl.nasa.gov/news/news.cfm?release=2008-084
http://phoenix.lpl.arizona.edu/05_27_pr.php
 
Imágenes tomadas con HiRISE (Mars Reconnaissance Orbiter):
http://hirise.lpl.arizona.edu/phoenix-descent.php
http://hirise.lpl.arizona.edu/phoenix-hardware_11.php
 
Más información:
http://phoenix.lpl.arizona.edu/
http://www.jpl.nasa.gov/news/phoenix/main.php
http://www.nasa.gov/mission_pages/phoenix/main/